qué locura encontrarte a través de este medio tan frío pero al mismo tiempo tan concurrido por todos. Es bueno saber que estás bien por lo poco que pudimos conversar pude notar que estás feliz con tu esposa y que ya estás esperando la llegada de un lindo bebé al cual le pondrás el nombre de tu mejor amigo.
Hablando de tu mejor amigo, sé que huí un poco del tema cuando me preguntaste por él, pero creo que no era el medio indicado para contarte las mil cosas que han ocurrido entre tu mejor amigo y yo. Sé que será difícil de comprender, sé que consideras que el amor es lo más importante, porque lo has vivido y ahora ves los resultados, pero como algún día te lo dije no siempre es así con todos.
Sabes cuánto quise y quiero a tu mejor amigo, pero considero que eso ya no iba para más y eso no es nada nuevo para ti, esta decisión no se tomó de la noche a la mañana, sino que todo esto se fue formando como una avalancha que comienza con algo pequeñito hasta convertirse en una gran bola de nieve la cual derrumba todo lo que está en el camino. Pues creo que esa es la mejor manera de explicar lo sucedido, tú más que nadie sabes todo lo que fue, todo lo que pasó, todo lo que vivimos cuando comencé la relación con tu mejor amigo.
Te cuento que ya pasaron casi tres meses de la gran despedida que tuve con tu mejor amigo. No te puedo engañar, no sabes cuán doloroso está siendo todo este proceso, cuando recién ocurrió sólo quería dormir y dormir para no pensar, para no llorar. Sin embargo, debía continuar con todo, con el trabajo y la cara feliz que debo tener todos los días, con los estudios y el mantenerme despierta para leer y al mismo tiempo continuar con todo lo que es mi vida.
Te soy sincera quisiera mandar todo a la M... y sólo dormir y llorar un buen tiempo, hasta que me quede sin lágrimas aunque sé que es imposible. No puedo quitarme la pena, no puedo dejar de pensar en todo lo lindo que pasé con tu mejor amigo, no sé qué me sucede, pero no puedo recordar las cosas malas, las cosas que dijo y que me hirieron en el fondo del corazón, creo que mi razón las borró para defenderme, aunque hay veces que quisiera recordarlas para encontrar los motivos por los que le dije adiós, hasta nunca, a tu mejor amigo.
Bueno amigo de toda la vida, sé que tus palabras serán: reconsidéralo, mira que la vida no es tan trágica y que el amor lo perdona todo, que la vida es solo una y que uno solo debe buscar ser feliz y que uno es feliz cuando ama y además cuando el ser amado también le corresponde. Pero es que ahora comienzo a pensar que derrepente tu mejor amigo no me amaba, sabes todo lo que ha sucedido durante esos largos años, no necesito explicarte más, pues durante los primeros años fuiste parte de nuestra relación, claro siempre desde lejos dándonos consejos para entender nuestras grandes diferencias, pues nos conocías a los dos de diferente manera y sabías nuestras reacciones y cuáles eran nuestros aspectos débiles y fuertes. Recuerdo que antes guardaba todos tus mail con todos tus consejos hasta que tu mejor amigo los encontró y se molesto, recuerdas esa pelea un tanto dramática e infantil.
Fue difícil para nosotras seguir sin tu ayuda, ya que te perdiste de nuestra relación durante mucho tiempo y es que estábamos acostumbrados a nuestro consultor de pareja y es así que tuvimos que arreglar nuestros problemas solos, creo que lo hiciste a propósito, para que crezcamos y nos demos cuenta que podíamos solucionar los problemas solos y una de esas soluciones fue decirnos adiós, hasta nunca, pues de lejos estamos mejor. Tu mejor amigo está muy bien últimamente, en estos 3 meses ha hecho su vida de la mejor manera, cuando me enteré no lo podía creer, te soy sincera me daba rabia, yo aún no logro dejar de llorar en las noches, ni decir ya lo superé, pues creo que aún estoy de luto, aún me visto de negro y cuando la gente me pregunta por él digo que está muerto, es por eso, amigo de la vida, que cuando me preguntaste por tu mejor amigo sólo dije, no sé nada, pues si te respondía que había muerto creo que hubieras cogido el primer avión y hubieras llegado a las 5 horas, que es lo que nos separa.
Es momento de decir hasta pronto, espero mantenernos en contacto, sé que es difícil con un bebé en camino y una esposa bella a la cual debes cuidar, pero amigo sólo queda decir gracias por toda tu ayuda y por escucharme siempre en todo momento.
Mostra Loca
Queridas Mostras:
Las cartas son aviones o trenes para encontrarse en distintos planos, siempre paralelos a los nuestros y más allá de la distancia que los aleje. Son ronderos y fusiles para embotar la pereza en sueños de cáñamo, son brujos embriagados por la psicodelia de los árboles, son la selva como pequeños pedazos de un todo que no cabe en ningún lugar.
Me entraron ganas de compartirles una lejanía.
Abrazos y mucha luz.
Cara al sol
Este es el momento que necesitábamos, el vacío entre tus dientes y los míos, el cuerpo indecible cuando te apetece cogerme por la espalda y maldecir tu propia ausencia. No pretendo hacerme el desaparecido ni responderte con alguna prerrogativa absurda. Sucede simplemente que cuando dejas de estar la condición de ambos se anula y la historia se convierte en una metáfora corporal. De golpe forzamos la caída en el lenguaje de los otros, la perfecta dosis de precisa imbecilidad en la que se nos acusa de monos y soberbios. Te pido que me creas, hazlo por favor, es cuestión de una inocente confianza que nos exige el destino, la libertad que ansiamos cuando estas cartas que escribimos se presentan como una enfermedad anquilosante, el deterioro de la báscula cuando el peso de la pena se hace casi insostenible. Hoy vuelvo para el valle, la ciudad va perdiendo el aroma al café que hace unos años compartíamos en un vaivén enloquecedor. Salgo de tres cruces por la tarde y no sé cuando marque el regreso. Quizás en otro crepúsculo, en la insoportable tensión que sucumbe a tu pérdida, el reloj de las horas marcará nuestro retorno.
Valle del Cauca, Agosto
Escogí una mesa estratégica, justo en tu campo visual, el Señor Monse me acompañaba. Apuré las chelas, pagué la mitad de la cuenta, el mozo trajo el recibo. Las damas primeras, me dijo Señor Monse; no, no, no seas machista, dije yo. En esas décimas de segundo te di el recibo, con mi email y mi número de celular escritos atrás. ¿No entendiste mi letra, Chino?, nunca me escribiste ni me llamaste.
Tuvieron que pasar unos cinco años para encontrarte de nuevo. Me habían sacado de mis fin de semana de pijamatodoeldía y tú eras el mismo al que no se le podía dejar de mirar. Sí, me lanzaste la maldición de la mirada china, Chino, de nuevo no podía dejar de mirarte, ¡admítelo! Te veía desde la sección de ropa de mujeres. Quería ser la vendedora que te atendió, a la que le devolviste la sonrisa. ¡Rápido, un lapicero, el delineador de ojos, un papelito, un boleto de combi!, nada, nadie me pudo socorrer. Pasar por tu lado, Chino, fue lo único que me quedaba, pero tus ojos chinitos, no se dignaron a verme, saliste rápido. Maldije que seas hombre y que hagas compras casi sin pensar.
Miente quien dice que todos los chinos son iguales, tú eres diferente Chino, no los escuches, sólo están celosos. A ti te reconocería entre mil chinos, de la China. Igual te seguiría dando mi email y mi número de celular.
Meses después, te vi en el sitio favorito de Pequeña Mostra, ¡conversando con ella! Ella volvió al pedazo de barra en el que Las Mostras habíamos depositado nuestra introversión. Interrogué a Pequeña Mostra. Planeamos algo, ella volvería a hablar contigo, yo me acercaría, me presentaría, ella se iría al baño, yo podría sacarte aunque sea tu email o si no, yo podría darte, de nuevo, en una servilleta y escrito con delineador, mi email y mi número de celular.
Tus quejas, tus oseas, tu tonito pituco sabelotodo, tu desprecio ante todo lo que se movía a tu alrededor. Dijiste que nunca ibas a esa clase de sitios y luego te vi un par de veces más. Chino, bastaron dos minutos de estar a solas para que la maldición china se rompiera.
Chino, te me caíste.
Hay unas cosas que quiero expulsar, y pues, no hay mejor manera que escribir y dejar que mi cerebro explote cuando sea suficiente, así que comenzaremos.
Mi novia (o enamorada) Mariana, me tiene loco. No en el buen sentido de la palabra. Estoy con ella desde julio del 2007, la conocí por internet en abril del mismo año y así comenzamos a hablar, luego nos encontramos para un café o helado, y de ahí nos vimos siempre todas las semanas, después todos los días, y hasta el día de hoy, la veo muy, pero muy seguido. En abril del 2007 cuando la conocí yo andaba ilusionado (no enamorado) de una chica, Sofia que vive en Argentina. Nos habíamos conocido en Miami en diciembre del 2006 y luego seguíamos en contacto por internet y teléfono a larga distancia cuando ella regresó a Argentina.
No teníamos algo concreto, ya que no nos habíamos tratado mucho, sólo unas cuantas horas en Miami y luego miles de horas por internet, lo que teníamos, no tenía nombre, sólo estábamos ilusionados el uno con el otro sin poder llamarnos de alguna manera.
En abril del 2007 cuando conocí a Mariana, yo estaba cansado de estar pegado a la computadora por horas y hablar con Sofia, sin saber cuándo nos veríamos de nuevo, sin tener algo concreto, y pues... lejos. Comencé a ser distante con Sofia, mientras conocía a Mariana, y pues en julio de ese año comencé una relación con Mariana, y se lo dejé saber a la argentina. Sofia se dio por vencida, no nos hablábamos, y luego comenzó mi calvario marianistico. A los pocos meses de estar con Mariana, me comencé a quejar que no tenía tiempo para mí que siempre andaba con ella, y que ya la costumbre estaba establecida en SIEMPRE estar con ella sin lugar a decir "¿sabes qué? estoy cansado y quiero ir a casa". Actuar de esa manera sería rarísimo y Mariana estaría molesta, me llamaria en todo momento y no me dejaría de hablar por teléfono. Al mismo tiempo, estaría yo en casa tratando de hablar con mis amigos en Lima por el msn, o tratando de pasar un rato con mi mamá en casa ya que no nos vemos muy seguido.
Al llegar septiembre yo no podía más; sin embargo, no quería escuchar a Mariana decirme las tres mil cosas que me diría si es que la termino por nuestra relación, no quería hablar con ella porque ya estaba cansado, de tanto tener que explicarle todos mis movimientos, dibujarle en papelito mi día, y hacerle muñequitos de plastilina de cómo me siento con ella, estaba HARTO y escucharla un segundo más me estresaba.
Decidí decirle que tenía un problema grave en mi familia. Le dije que tenía problemas con mi papá y que yo necesitaba estar SOLO para yo SOLITO resolver mis problemas con mi papá. Mis problemas con mi papá eran, básicamente, que no nos llevamos bien porque cuando yo era niño, sólo lo veía en las noches cuando él regresaba de su trabajo y pues... yo estaba molesto con él porque el nunca me dedicó tiempo y ahora que vive lejos, no lo extraño como la gente normal extraña a un papá o mamá que vive lejos. Resolver mi problema requeriría tiempo, para pensar, meditar, para estar solo, cosas que con Mariana no existían.
Ella quería estar ahí para ayudarme, y todo salió mal. Mariana estaba AÚN mas metida en mi vida, me hablaba de mi papá y me daba estrategias a seguir para arreglar las cosas con él. Al final, Mariana, de terca que es, no me dio el espacio que le pedí, sus motivos era solamente uno: "estar ahí para mi". Quizá yo no me supe explicar lo suficientemente bien con ella, y tiré la toalla, una vez más, solito me metí en el hoyo de siempre, mi relación que me estresa porque no me da tiempo ni para dormir un ratito antes de estudiar (por ejemplo).
Luego, pasaron más meses, yo aún soportando todo, dejándome al abandono en una relación que me llegaba al huevo y pues, llegó diciembre. Durante ese mes, había estado en comunicación con Sofia, y yo le había estado contando mi frustración por la relación con Mariana, y que fui un idiota en dejar de "luchar" por un "nosotros" (Sofia y yo) y que me arrepentía de haber tirado la toalla con Sofia y que me dé una oportunidad más, que en algún momento yo saldría del hoyo en el que me encuentro con Mariana y que me daría la oportunidad que me merecía para estar con ella, ya que nunca tuvimos nada y lo habíamos querido por varios meses, pero por la distancia, nada pasó.
Sofia me creía, y yo me llenaba de ganas. Era como mi motor para salir volando del hoyo en el que estaba con Mariana y ser libre de nuevo, y así tomar las cosas con calma con Sofia. El 13 de enero del 2008 recibí una llamada de Sofia, estaba en Miami, había venido a visitar a su familia por Navidad y era su último día aquí. Yo estaba en mi casa, casi durmiendo.
Me fui casi volando a ver a Sofia, no la había visto por más de un año. Llegué, y fue mágico, como la primera vez, el corazón a mil, nervioso, temblando un poquito, sin poder creer que me pasaba eso. Ella se sentía igual. Nos sentamos a hablar por mucho tiempo, le di mi cadenita que siempre usaba y le dije "llévatela a Argentina, no me la pierdas que la voy a ir a buscar muy pronto". Yo en ese momento estaba haciendo planes para ir a verla, y seguía con Mariana, metidazo en el hoyo de siempre, y sin un centavo en mi cuenta del banco como para comprar un pasaje a Argentina para visitarla. Sin embargo, le prometí algo casi imposible ese día, y cerramos la noche con un beso, que hasta ahora recuerdo cómo fue.
Regresé en mi auto a mi casa, sin poder creer lo que me había pasado, y actúe normal por un mes y medio más con Mariana. En febrero, le dije a Mariana lo que pasó con Sofia el 13 de enero. Vino a mi casa, hablamos aquí, ella estaba llorando, dolida, yo me sentía hecho un perro asqueroso por haberle mentido; sin embargo, yo estaba decidido que no le iba a pedir una oportunidad más a Mariana.
Yo sabía que la conversación terminaría en "adiós" sin embargo, Mariana dijo que 'esas cosas pasan, yo te perdono'. Me quedé frío, porque yo no sabía cómo decir ¡no quiero nada contigo! Estoy contigo por costumbre, y ya me cansé de ti, de tu perro que apesta a muerto, de tu hermano que es un antipático, huachafo de mierda, que porque estudia cardiologia piensa que es master of the universe, de tu mamá que te jode todo el día en el teléfono porque no confía en ti pensando que estás tirando conmigo, de que me quieras en tu casa a todo momento porque no tienes amigas ni amigos porque este país es una mierda y todos son fríos y de no tener tiempo para estar en mi casa, cansado también de echarme en tu cama que tiene pelos de tu puto perro que me hacen estornudar, de tener que llevarte al trabajo porque te da flojera de manejar, y después de saber que ya me cagué la noche porque te voy a tener que ir a recoger al trabajo cuando salgas y estar contigo hasta las 12 de la noche, luego llegar a mi casa y encontrar a mi mamá dormida, y no poder conectarme al msn porque ya es tarde y mis patas están jateando y sólo me quedaría gran-putear toda la noche hasta la mañana siguiente solamente para REPETIR el día contigo, como si todo fuese normal."Entonces, le dije, en verdad yo soy el que no quiere la oportunidad que me estás dando, por Sofia sí siento algo, no fue un error ni una metida de pata". Mariana se fue, molesta.
Suspiré de tranquilidad, de saber que no tendría a Mariana atrás mío, jodiéndome todos los días, porque ya estábamos separados; sin embargo, estaba muy equivocado. Ella me seguía jodiendo, me dejaba notas en el auto, debajo de la puerta, me llamaba llorando, me pedía que salga a hablar con ella, seguía ocupándome el tiempo para dedicarlo a ELLA
Mariana no dejaba de joderme. En abril, me fui a Argentina por seis días. Después de un viaje muy accidentado (los vuelos fueron asquerosos) llegué a la ciudad de Buenos Aires en Argentina, y vi a Sofia una vez más, estaba tranquilo con ella. Pasamos esos días juntos, fue bonito, pero no fue increíble. Regresé desilusionado, desenamorado de Sofia, y pensando algo que nunca antes habia pensado: "puta madre... perdí a Mariana". Me preocupaba por haber perdido a Mariana porque ella, fuera de sus defectos que me vuelven loco, tiene muchas cualidades que me gustan, que sólo supe reconocer cuando estaba en Argentina, pensando solito en mi cuarto de hotel.
Cuando regresé de Argentina, le dije a Sofia que me sentía vacío con ella. Acabo ese capítulo en "nos veremos algún día, si Dios quiere".
Regresé con Mariana, por imbécil, por no querer estar solo, y por decir y saber que Mariana, es buena: Mariana es la única persona que me ha aguantado ochentamil cosas, me aguanta cuando no soy paciente, es buena hija, es sana, me quiere, si tengo gripe me cuida, si tengo hambre me dice 'no compres en la calle, no gastes, yo te preparo algo', se preocupa por mi salud, mi bienestar, es amiga de mi mamá, es católica de las que van a misa todos los domingos y es humilde de corazón, y es fiel a mí.
Durante nuestro tiempo juntos, no la he tratado mal, no le grito ni nada, sé cuando estoy estresado e impaciente y se controlar esos momentos. Hemos tenido momentos bonitos, como HE tenido momentos que me han llegado al pincho. Y hay TAAAANTOS momentos que me han llegado altamente, que en verdad prefiero decir "no me importa que sea la mujer más buena del universo, prefiero estar solo y no tener que aguantar cojudeces". Sin embargo, sigo con ella, en un hoyo, así me considero, en un hoyo en el que yo solito me meto
Ah... y otra cosa que se añade al porqué no quiero estar con Mariana: no me gusta físicamente 100%. Sofia es tres mil veces mas bonita, y tengo otras amigas que son ochenta mil veces más bonitas que Mariana y que Sofia, y es más, una de ellas, fue conmigo a Perú en el 2007, se quedó en mi casa, somos como que uno para el otro, en inglés la palabra que usamos es 'dopplegangers' que es como decir 'almas gemelas'; sin embargo, porque yo estaba con Mariana, no pasó nada durante todo el viaje a Perú con mi amiga (Nicole), y ahora, Nicole, se ha marcado en mí como una meta a cumplir. En mi cerebro pienso "voy a terminar con Mariana, y algún día voy a ser feliz con Nicole"
Mi historia con Nicole es fácil y corta, nos conocimos en Arizona en el 2006, nos gustábamos mucho, pero yo me mudé a Miami por trabajo, entonces nos dejamos de ver, así perdiendo la oportunidad que nos merecíamos (parecido a lo que pasó con Sofia). Luego fuimos a Perú en el 2007 y vivimos una semana y medio de muchos eventos que me demostraron que ella y yo somos el equipo perfecto. En fin... Estoy loco, pero conozco a personas aún más locos y locas que yo
Gracias por leer,
Mostro Galáctico
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Hace ya casi seis meses que comenzamos a publicar estas cartas que teníamos refundidas en algún lugar de nuestras compus, cajones, mails o cabezas… y no sé exactamente cómo pero seguimos aquí, escribiendo, publicando, encontrando de alguna manera qué escribir o a quién decirle algo que no dijimos a tiempo.
Hace casi dos meses que comienzo a preguntarme el sentido de las cartas, lo que significa haber abierto este espacio, lo que puede querer decir no haber dicho todo lo que quería en el tiempo y en el momento adecuado.
Para mí las cartas si son expresiones de cosas que debí decir y que no dije cuando tuve la oportunidad, están llenas de dudas, de molestias, de tristezas, de nostalgia por haberme callado cosas bonitas o feas en el momento adecuado.
Desde que conocí a estas mostras y más específicamente desde que comencé a publicar estas cartas en el blog hay varias ideas que me dan vueltas por la cabeza, a veces no se por qué me cuesta tanto reaccionar en el momento en el que alguien me hace daño, o en el que alguien me ofende, las cartas me sirven para poder articular ideas y poder ordenar mi cabeza, es por eso quizá que hace, no sé ya cuánto tiempo, que me siento a escribirlas y las guardo en cajones, cuadernos, archivos o simplemente las redacto mentalmente sin plasmarlas en ningún tipo de papel real ni virtual.
Algo extraño pasó desde que comenzó esto del blog, desde que se hicieron públicas mis molestas, mis intrigas, mis arrebatos, salió un lado mío arrebatado y agresivo que quizás solo mi familia conocía, pero no sólo pasó eso, también pude “conocer” o comunicarme con personas que sin saber si son realmente como se muestran (al igual que no saben si yo soy realmente como me muestro por aquí) me entienden, me escriben y dicen que quieren conocer a esta pequeña, conflictuada y arrebatada mostra.
Casi al final del primer programa de radio nos agregó al messenger un dulce chico, conflictuado, tierno y quizás arrebatado de la misma manera que yo y nos comenzó a hablar… Nos escribiste y no sé cómo pero nos fuimos entendiendo, siempre te dije que yo sentía o siento que eres un pequeño mostro, en este paralelo mundo virtual quizás hemos podido encontrar quien entienda nuestras reacciones, nuestros procesos.
Al conocerte me dí cuenta que no necesariamente esta mal no reaccionar en el momento, que quizás hay gente como tu y yo que nos demoramos un poco más en decir lo que pensamos, que no se… quizás es simplemente que tenemos otras formas de desfogar, pero eso no esta mal…
Nunca te conocí en el mundo de la vida real (así le llaman al mundo en donde la gente se mira a la cara y conversa con palabras que emiten sonido), pero seas real o no, nos conocimos de esta forma irreal, nos has escrito a veces, nos has escrito siempre, a veces poco, a veces mucho, nos has contado tus cosas, has pasado con nosotras momentos graciosos, momentos tristes.
Te fuiste lejos y no sé si vuelvas, nuestras vidas son muy distintas, tú no sabes si yo soy real o soy sólo un personaje inventado y yo no sé tampoco si tú lo eres o no, pero creo que en este mundo paralelo no importa, te has vuelto un referente para estas mostras, un mostro más, un amigo más.
Gracias pequeño mostro por tu paciencia para escucharnos y por contarnos lo que nos has querido contar, tu vida parece que va por nuevos rumbos espero sigamos en contacto te mando un abrazo muy fuerte y espero, en serio, que esta vez no hayan más tristezas que contar.

