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me da risa llamarlas mostras del mal porque es así como nos llamamos cuando nos hablamos en nuestra vida diaria, inclusive cuando dejamos nuestra identidad de mostras y nos vamos a comer o a merodear por el mundo.
Merodear el mundo, es lo que más me gusta hacer con ustedes, descubrir nuevos sitios para comer, beber y para llevar a cabo nuestros planes mostrosos. Y ahora que estoy lejos, mostras del mal, quisiera extrañar un poco eso, pero todavía no me da la melancolía. Y es que el amor me tiene alterada, quiero quedarme acá, pero sé que ustedes comprenden que sólo las extrañe un poquito.
Me gustaría que estén acá conmigo, para poder burlarnos de la gente que se cruza en nuestro camino, para imitar el idioma horrible que hablan acá, para salir de compras, porque acá hay miles de topy tops, donde Pequeña Mostra pueda volverse loca comprando ropa y hay miles de especies de tés que Mostra Loca puede tomar. Les mostraría tantas cosas, tantos lugares, mostras.
Es difícil estar lejos de casa, salgo a la calle, cuando salgo sola, y tengo que respirar profundo a ver con quién o con qué me encuentro, porque siempre existe la posibilidad de que algún skinhead salga de algún lado e intente atacarme o porque, ya me ha pasado, que se me acerca algún hombre a hablarme en un idioma que no conozco y salgo huyendo. Y aunque yo sea una Súper Mostra, una mostra del mal, también tengo mis miedos.
Por ahora más que miedos tengo mis quereres. Mis quereres hacia ustedes, que me hacen la vida más feliz, porque no me juzgan por mi apariencia, ni por las consecuencias de mis errores, de mis decisiones mal tomadas, al contrario, cuando pasan nos reímos y pensamos que la siguiente vez ya no cometeré la misma estupidez y que en vez de perder, he ganado aprendiendo, de la experiencia.
Ay mostras, no es fácil estar lejos, aunque parezca fácil para mí porque acá está Mostro Mono, es difícil estar lejos de los amigos, a veces las he esperado en el MSN para que me aconsejen, para contarles mis dudas, mis paltas, lo que tengo qué hacer, ser la mostra mayor, no significa siempre que soy la que debe aconsejar y la que «más sabe el diablo por viejo que por diablo» Por eso quería que sepan, cuánto me ha ayudado cada cosita que me han dicho o de la que me han hecho dar cuenta por el MSN, por sus emails, por el cariño que se siente, a pesar de la distancia.
Gracias mostras, por las diferencias que tenemos, porque eso nos hace estar juntas.
Las quiero
Súper Mostra
Qué difícil darme cuenta que ya hace casi un mes no sé de ti… este mes me ha servido para darme el tiempo y el espacio que te pedí, no sé si las preguntas en mi cabeza han sido complemente resueltas, pero verte en la reunión de los siente, me hizo dar cuenta de algo importante.
El hecho de haber regresado contigo y que te hayas despedido como lo hiciste creo que hizo que me diera cuenta que estar lejos no se te ha hecho fácil a ti tampoco.
Aunque lo que pasó, o lo que pasó después no era lo que me esperaba, el volverte a ver me ha hecho notar más claramente que ya no conversamos, que ya no sé nada de ti, ya no nos escribimos todos los días, ya no te llamo como loca… creo que esta distancia que se estableció a partir del mail anterior me ha hecho pensar en muchas cosas y asumo que a ti también. O tal vez más que pensar, me ha hecho sentir muchas cosas.
Es difícil sentir todas lo que estoy sintiendo, que me pase determinado tipo de cosas y no poder contártelas… saber que estamos en una distancia voluntaria, que de alguna manera me ata de manos se me hace raro. ¿A ti no?
No se en que andas, ¿estás bien?, ¿cómo te va? , ¿la chamba?, ¿la familia? Tengo un montón de preguntas que se me hace raro no saber las respuestas… es extraño no saber de ti, que me pregunten por ti y no saber qué responder, que no seas parte cotidiana de mis conversaciones, que tú no sepas lo que me está pasando.
Creo que el tiempo que pasó fue suficiente ¿tú no?... te extraño.
Mostra Loca
Son casi 16 años que nos conocemos, has sido parte de mis almuerzos, de mis risas, de mis llantos, de mis pleitos interminables con mis mostras hermanas, he visto como tu pequeña se hizo cada vez más grande, hemos visto como las dos hemos ido creciendo.
Llegué a mi casa nueva más o menos en octubre de hace muchos años, yo tenía creo que 8 años, acababas de empezar a trabajar en mi casa, tu hijita no caminaba todavía, era una pequeña pericota, como dices que le decía yo.
Ella gateaba por el patio mientras tú barrías la entrada de mi casa. No sé bien qué pasó en ese momento, quizás me puse a jugar con la pequeñuela, me debes haber sonreído como siempre lo haces y a partir de ese momento no tengo casi recuerdos de casa en los que tu no estés.
Ahora las pocas veces que podemos almorzar juntas recordamos las largas tardes en las que no hacía mi tarea y me ponía a saltar con la pequeña en un colchón que habíamos puesto en la cocina, tú te reías y me engreías, como lo haces hasta ahora, tú también eras muy joven, disfrutabas todos los juegos que me inventaba y jugabas con nosotras, nos reíamos, cantábamos, “te ayudaba” a cocinar y creo que en realidad cortaba todo chueco y malograba la sazón, pero de tu rostro nunca salió una cara de reprobación hacia mí, al contrario siempre me has engreído y cuidado como si fuéramos familia, he crecido contigo y tú has crecido también con nosotras.
Hasta ahora no se bien qué pasó esa tarde de octubre en la que llegaste a mi casa, pero desde ahí a pesar de los viajes, de los cambios en tu vida, de lo grande que está la pequeña, de los cambios en mi familia, no hemos podido separarnos mucho tiempo, creo que todos hemos crecido juntos.
Eres de las personas más fuertes y valientes que conozco, eres alegre y dedicada y ante lo duro de la vida demasiadas caras duras no te he visto poner, siempre sabes cómo responder con una sonrisa.
No sé bien cómo decírtelo, pero gracias por las ya miles de sonrisas con las que siempre has sabido alegrarme.
Te quiero mucho.
Llegué a mi casa nueva más o menos en octubre de hace muchos años, yo tenía creo que 8 años, acababas de empezar a trabajar en mi casa, tu hijita no caminaba todavía, era una pequeña pericota, como dices que le decía yo.
Ella gateaba por el patio mientras tú barrías la entrada de mi casa. No sé bien qué pasó en ese momento, quizás me puse a jugar con la pequeñuela, me debes haber sonreído como siempre lo haces y a partir de ese momento no tengo casi recuerdos de casa en los que tu no estés.
Ahora las pocas veces que podemos almorzar juntas recordamos las largas tardes en las que no hacía mi tarea y me ponía a saltar con la pequeña en un colchón que habíamos puesto en la cocina, tú te reías y me engreías, como lo haces hasta ahora, tú también eras muy joven, disfrutabas todos los juegos que me inventaba y jugabas con nosotras, nos reíamos, cantábamos, “te ayudaba” a cocinar y creo que en realidad cortaba todo chueco y malograba la sazón, pero de tu rostro nunca salió una cara de reprobación hacia mí, al contrario siempre me has engreído y cuidado como si fuéramos familia, he crecido contigo y tú has crecido también con nosotras.
Hasta ahora no se bien qué pasó esa tarde de octubre en la que llegaste a mi casa, pero desde ahí a pesar de los viajes, de los cambios en tu vida, de lo grande que está la pequeña, de los cambios en mi familia, no hemos podido separarnos mucho tiempo, creo que todos hemos crecido juntos.
Eres de las personas más fuertes y valientes que conozco, eres alegre y dedicada y ante lo duro de la vida demasiadas caras duras no te he visto poner, siempre sabes cómo responder con una sonrisa.
No sé bien cómo decírtelo, pero gracias por las ya miles de sonrisas con las que siempre has sabido alegrarme.
Te quiero mucho.
Pequeña Mostra
Holas Mostro del Silencio,
¿Qué tal?
Bueno, primero, por milésima vez, ¡sorry por llamarte tan tempranoo! jaja... En verdad. En cierto momento antes de llamar me sentí como esas chicas o mujeres que llaman al ex en un afán “lagrimístico”, queriendo hacerle saber que lo extrañan y de alguna manera encontrar que se siente mal o algo... pero espero que sepas, porque me conoces, que esa no fue para nada la intención. Para nada. Más allá de haber estado juntos tanto tiempo, de todas las cosas que pasamos, todo lo que dijimos, todo lo que quisimos para nosotros, nos une algo muy grande, y siempre te lo dije ¿no? Creo que se puede llamar amistad, aunque ahorita esté medio en el fondo de un gran barril de temas pendientes, al menos para mí.
A mí también me dio gusto saber de ti, escucharte un ratito, hablar contigo. De hecho extraño eso un montón. Creo que un par de veces se me escapó un "amor", luego me di cuenta... sorry por eso... tampoco es afán masoquista ni nada. Se me ha quedado la costumbre y no he tenido oportunidad de reemplazarla por otra costumbre porque no he hablado contigo últimamente... así que tampoco ahí quise tener una segunda intención ni nada, lo sientoo!! (creo que me estoy disculpando mucho, jo).
Te decía que hay temas pendientes para mí porque de hecho hay cosas que tengo que procesar. Sí, me siento bastante bien, mejor de lo que podría haber esperado, pero eso no quiere decir que haya aprendido completamente a pensarte diferente... en algo he avanzado creo, pero igual es muy pronto. No creo que me haga mucho bien encontrarme contigo todavía, verte y que mi cabeza se pasee por recuerdos tan frescos aún y dé mil vueltas por temas irresueltos. Espero que entiendas. Además, tal vez te sirva a ti también para procesar algunas cosas, si tuvieras algunas que procesar.
Te dije que me había dado cuenta que era más fuerte de lo que pensaba. Es cierto. Pero no necesariamente porque no haya sido fuerte antes, sino porque ahora sé que toda la fuerza que tengo la saco de mí misma. No hay nadie que sea mi piso o mis paredes protectoras e igual soy fuerte. Eso me alegra. Me hace sentir bien y me hace saber que las cosas eventualmente pasarán y que de todas maneras voy a poder con ellas.
Me choqué con la soledad de una manera para mí inesperada... pero ahora he aprendido a verla no como una enemiga, sino como un reto, algo que tiene mil posibilidades que sólo tengo que aprender a descubrir. ¡He conocido nuevos lugares y a gente muy diferente, gente bizarra, artistas! ¡un mimo que había viajado más de dos años por toda Latinoamérica y que tenía mil historias increíbles de gente, tierras, buses, igualdades, diferencias y fronteras! gente de teatro! Locos!... ¡La gente de mi chamba tiene amistades bien eclécticas! jaja. Pero todo bien, todo nuevo. Me convertí en organizadora de un par de salidas... ¡imagínate! ¡yo! organizando salidas! ¡Ah, y encima estoy en una clase de teatro que ha organizado una amiga! jaja.
Espero que sepas que es cierto que confío en ti y en lo que puedes hacer. Me imagino que por momentos debe ser difícil avocarte completamente a una sola cosa, sentarte todos los días a trabajar en tu tesis, tener que ir al trabajo al día siguiente, hacer tu proyecto... Sé que puede parecer y sentirse como mucho, pero también sé que tú puedes! Ya falta poquito. No te dejes ganar. Si las fuerzas te faltan espero que sepas que te estoy haciendo barra, un poquito a lo lejos, pero barra al fin, con un bombo y el polo de tu especialidad, ¡como en la semana de tu facultad! jaja.
Creo que lo que estoy tratando de decirte más allá de lo que te estoy diciendo es que las cosas entre nosotros van a estar bien. Eventualmente. En algún momento que no sé cuándo llegará exactamente, pero van a estar bien. Por ahora, seguiré con mis cosas, avanzando, conociendo más gente loca, gritando, riendo, bailando y también extrañando. Y cuando sienta que puedo pensarte distinto te buscaré y espero que podamos iniciar algo completamente nuevo y diferente. Nuevamente, me imagino que a eso le han puesto de nombre amistad.
Sabes que te deseo todo lo mejor del mundo, Mostro del Silencio. Te quiero mucho.
Un beso y un gran abrazo.
¿Qué tal?
Bueno, primero, por milésima vez, ¡sorry por llamarte tan tempranoo! jaja... En verdad. En cierto momento antes de llamar me sentí como esas chicas o mujeres que llaman al ex en un afán “lagrimístico”, queriendo hacerle saber que lo extrañan y de alguna manera encontrar que se siente mal o algo... pero espero que sepas, porque me conoces, que esa no fue para nada la intención. Para nada. Más allá de haber estado juntos tanto tiempo, de todas las cosas que pasamos, todo lo que dijimos, todo lo que quisimos para nosotros, nos une algo muy grande, y siempre te lo dije ¿no? Creo que se puede llamar amistad, aunque ahorita esté medio en el fondo de un gran barril de temas pendientes, al menos para mí.
A mí también me dio gusto saber de ti, escucharte un ratito, hablar contigo. De hecho extraño eso un montón. Creo que un par de veces se me escapó un "amor", luego me di cuenta... sorry por eso... tampoco es afán masoquista ni nada. Se me ha quedado la costumbre y no he tenido oportunidad de reemplazarla por otra costumbre porque no he hablado contigo últimamente... así que tampoco ahí quise tener una segunda intención ni nada, lo sientoo!! (creo que me estoy disculpando mucho, jo).
Te decía que hay temas pendientes para mí porque de hecho hay cosas que tengo que procesar. Sí, me siento bastante bien, mejor de lo que podría haber esperado, pero eso no quiere decir que haya aprendido completamente a pensarte diferente... en algo he avanzado creo, pero igual es muy pronto. No creo que me haga mucho bien encontrarme contigo todavía, verte y que mi cabeza se pasee por recuerdos tan frescos aún y dé mil vueltas por temas irresueltos. Espero que entiendas. Además, tal vez te sirva a ti también para procesar algunas cosas, si tuvieras algunas que procesar.
Te dije que me había dado cuenta que era más fuerte de lo que pensaba. Es cierto. Pero no necesariamente porque no haya sido fuerte antes, sino porque ahora sé que toda la fuerza que tengo la saco de mí misma. No hay nadie que sea mi piso o mis paredes protectoras e igual soy fuerte. Eso me alegra. Me hace sentir bien y me hace saber que las cosas eventualmente pasarán y que de todas maneras voy a poder con ellas.
Me choqué con la soledad de una manera para mí inesperada... pero ahora he aprendido a verla no como una enemiga, sino como un reto, algo que tiene mil posibilidades que sólo tengo que aprender a descubrir. ¡He conocido nuevos lugares y a gente muy diferente, gente bizarra, artistas! ¡un mimo que había viajado más de dos años por toda Latinoamérica y que tenía mil historias increíbles de gente, tierras, buses, igualdades, diferencias y fronteras! gente de teatro! Locos!... ¡La gente de mi chamba tiene amistades bien eclécticas! jaja. Pero todo bien, todo nuevo. Me convertí en organizadora de un par de salidas... ¡imagínate! ¡yo! organizando salidas! ¡Ah, y encima estoy en una clase de teatro que ha organizado una amiga! jaja.
Espero que sepas que es cierto que confío en ti y en lo que puedes hacer. Me imagino que por momentos debe ser difícil avocarte completamente a una sola cosa, sentarte todos los días a trabajar en tu tesis, tener que ir al trabajo al día siguiente, hacer tu proyecto... Sé que puede parecer y sentirse como mucho, pero también sé que tú puedes! Ya falta poquito. No te dejes ganar. Si las fuerzas te faltan espero que sepas que te estoy haciendo barra, un poquito a lo lejos, pero barra al fin, con un bombo y el polo de tu especialidad, ¡como en la semana de tu facultad! jaja.
Creo que lo que estoy tratando de decirte más allá de lo que te estoy diciendo es que las cosas entre nosotros van a estar bien. Eventualmente. En algún momento que no sé cuándo llegará exactamente, pero van a estar bien. Por ahora, seguiré con mis cosas, avanzando, conociendo más gente loca, gritando, riendo, bailando y también extrañando. Y cuando sienta que puedo pensarte distinto te buscaré y espero que podamos iniciar algo completamente nuevo y diferente. Nuevamente, me imagino que a eso le han puesto de nombre amistad.
Sabes que te deseo todo lo mejor del mundo, Mostro del Silencio. Te quiero mucho.
Un beso y un gran abrazo.
Mostra Habladora
Hola amigo de toda la vida,
qué locura encontrarte a través de este medio tan frío pero al mismo tiempo tan concurrido por todos. Es bueno saber que estás bien por lo poco que pudimos conversar pude notar que estás feliz con tu esposa y que ya estás esperando la llegada de un lindo bebé al cual le pondrás el nombre de tu mejor amigo.
Hablando de tu mejor amigo, sé que huí un poco del tema cuando me preguntaste por él, pero creo que no era el medio indicado para contarte las mil cosas que han ocurrido entre tu mejor amigo y yo. Sé que será difícil de comprender, sé que consideras que el amor es lo más importante, porque lo has vivido y ahora ves los resultados, pero como algún día te lo dije no siempre es así con todos.
Sabes cuánto quise y quiero a tu mejor amigo, pero considero que eso ya no iba para más y eso no es nada nuevo para ti, esta decisión no se tomó de la noche a la mañana, sino que todo esto se fue formando como una avalancha que comienza con algo pequeñito hasta convertirse en una gran bola de nieve la cual derrumba todo lo que está en el camino. Pues creo que esa es la mejor manera de explicar lo sucedido, tú más que nadie sabes todo lo que fue, todo lo que pasó, todo lo que vivimos cuando comencé la relación con tu mejor amigo.
Te cuento que ya pasaron casi tres meses de la gran despedida que tuve con tu mejor amigo. No te puedo engañar, no sabes cuán doloroso está siendo todo este proceso, cuando recién ocurrió sólo quería dormir y dormir para no pensar, para no llorar. Sin embargo, debía continuar con todo, con el trabajo y la cara feliz que debo tener todos los días, con los estudios y el mantenerme despierta para leer y al mismo tiempo continuar con todo lo que es mi vida.
Te soy sincera quisiera mandar todo a la M... y sólo dormir y llorar un buen tiempo, hasta que me quede sin lágrimas aunque sé que es imposible. No puedo quitarme la pena, no puedo dejar de pensar en todo lo lindo que pasé con tu mejor amigo, no sé qué me sucede, pero no puedo recordar las cosas malas, las cosas que dijo y que me hirieron en el fondo del corazón, creo que mi razón las borró para defenderme, aunque hay veces que quisiera recordarlas para encontrar los motivos por los que le dije adiós, hasta nunca, a tu mejor amigo.
Bueno amigo de toda la vida, sé que tus palabras serán: reconsidéralo, mira que la vida no es tan trágica y que el amor lo perdona todo, que la vida es solo una y que uno solo debe buscar ser feliz y que uno es feliz cuando ama y además cuando el ser amado también le corresponde. Pero es que ahora comienzo a pensar que derrepente tu mejor amigo no me amaba, sabes todo lo que ha sucedido durante esos largos años, no necesito explicarte más, pues durante los primeros años fuiste parte de nuestra relación, claro siempre desde lejos dándonos consejos para entender nuestras grandes diferencias, pues nos conocías a los dos de diferente manera y sabías nuestras reacciones y cuáles eran nuestros aspectos débiles y fuertes. Recuerdo que antes guardaba todos tus mail con todos tus consejos hasta que tu mejor amigo los encontró y se molesto, recuerdas esa pelea un tanto dramática e infantil.
Fue difícil para nosotras seguir sin tu ayuda, ya que te perdiste de nuestra relación durante mucho tiempo y es que estábamos acostumbrados a nuestro consultor de pareja y es así que tuvimos que arreglar nuestros problemas solos, creo que lo hiciste a propósito, para que crezcamos y nos demos cuenta que podíamos solucionar los problemas solos y una de esas soluciones fue decirnos adiós, hasta nunca, pues de lejos estamos mejor. Tu mejor amigo está muy bien últimamente, en estos 3 meses ha hecho su vida de la mejor manera, cuando me enteré no lo podía creer, te soy sincera me daba rabia, yo aún no logro dejar de llorar en las noches, ni decir ya lo superé, pues creo que aún estoy de luto, aún me visto de negro y cuando la gente me pregunta por él digo que está muerto, es por eso, amigo de la vida, que cuando me preguntaste por tu mejor amigo sólo dije, no sé nada, pues si te respondía que había muerto creo que hubieras cogido el primer avión y hubieras llegado a las 5 horas, que es lo que nos separa.
Es momento de decir hasta pronto, espero mantenernos en contacto, sé que es difícil con un bebé en camino y una esposa bella a la cual debes cuidar, pero amigo sólo queda decir gracias por toda tu ayuda y por escucharme siempre en todo momento.
qué locura encontrarte a través de este medio tan frío pero al mismo tiempo tan concurrido por todos. Es bueno saber que estás bien por lo poco que pudimos conversar pude notar que estás feliz con tu esposa y que ya estás esperando la llegada de un lindo bebé al cual le pondrás el nombre de tu mejor amigo.
Hablando de tu mejor amigo, sé que huí un poco del tema cuando me preguntaste por él, pero creo que no era el medio indicado para contarte las mil cosas que han ocurrido entre tu mejor amigo y yo. Sé que será difícil de comprender, sé que consideras que el amor es lo más importante, porque lo has vivido y ahora ves los resultados, pero como algún día te lo dije no siempre es así con todos.
Sabes cuánto quise y quiero a tu mejor amigo, pero considero que eso ya no iba para más y eso no es nada nuevo para ti, esta decisión no se tomó de la noche a la mañana, sino que todo esto se fue formando como una avalancha que comienza con algo pequeñito hasta convertirse en una gran bola de nieve la cual derrumba todo lo que está en el camino. Pues creo que esa es la mejor manera de explicar lo sucedido, tú más que nadie sabes todo lo que fue, todo lo que pasó, todo lo que vivimos cuando comencé la relación con tu mejor amigo.
Te cuento que ya pasaron casi tres meses de la gran despedida que tuve con tu mejor amigo. No te puedo engañar, no sabes cuán doloroso está siendo todo este proceso, cuando recién ocurrió sólo quería dormir y dormir para no pensar, para no llorar. Sin embargo, debía continuar con todo, con el trabajo y la cara feliz que debo tener todos los días, con los estudios y el mantenerme despierta para leer y al mismo tiempo continuar con todo lo que es mi vida.
Te soy sincera quisiera mandar todo a la M... y sólo dormir y llorar un buen tiempo, hasta que me quede sin lágrimas aunque sé que es imposible. No puedo quitarme la pena, no puedo dejar de pensar en todo lo lindo que pasé con tu mejor amigo, no sé qué me sucede, pero no puedo recordar las cosas malas, las cosas que dijo y que me hirieron en el fondo del corazón, creo que mi razón las borró para defenderme, aunque hay veces que quisiera recordarlas para encontrar los motivos por los que le dije adiós, hasta nunca, a tu mejor amigo.
Bueno amigo de toda la vida, sé que tus palabras serán: reconsidéralo, mira que la vida no es tan trágica y que el amor lo perdona todo, que la vida es solo una y que uno solo debe buscar ser feliz y que uno es feliz cuando ama y además cuando el ser amado también le corresponde. Pero es que ahora comienzo a pensar que derrepente tu mejor amigo no me amaba, sabes todo lo que ha sucedido durante esos largos años, no necesito explicarte más, pues durante los primeros años fuiste parte de nuestra relación, claro siempre desde lejos dándonos consejos para entender nuestras grandes diferencias, pues nos conocías a los dos de diferente manera y sabías nuestras reacciones y cuáles eran nuestros aspectos débiles y fuertes. Recuerdo que antes guardaba todos tus mail con todos tus consejos hasta que tu mejor amigo los encontró y se molesto, recuerdas esa pelea un tanto dramática e infantil.
Fue difícil para nosotras seguir sin tu ayuda, ya que te perdiste de nuestra relación durante mucho tiempo y es que estábamos acostumbrados a nuestro consultor de pareja y es así que tuvimos que arreglar nuestros problemas solos, creo que lo hiciste a propósito, para que crezcamos y nos demos cuenta que podíamos solucionar los problemas solos y una de esas soluciones fue decirnos adiós, hasta nunca, pues de lejos estamos mejor. Tu mejor amigo está muy bien últimamente, en estos 3 meses ha hecho su vida de la mejor manera, cuando me enteré no lo podía creer, te soy sincera me daba rabia, yo aún no logro dejar de llorar en las noches, ni decir ya lo superé, pues creo que aún estoy de luto, aún me visto de negro y cuando la gente me pregunta por él digo que está muerto, es por eso, amigo de la vida, que cuando me preguntaste por tu mejor amigo sólo dije, no sé nada, pues si te respondía que había muerto creo que hubieras cogido el primer avión y hubieras llegado a las 5 horas, que es lo que nos separa.
Es momento de decir hasta pronto, espero mantenernos en contacto, sé que es difícil con un bebé en camino y una esposa bella a la cual debes cuidar, pero amigo sólo queda decir gracias por toda tu ayuda y por escucharme siempre en todo momento.
Mostra Loca
Kamir:
Hace ya casi seis meses que comenzamos a publicar estas cartas que teníamos refundidas en algún lugar de nuestras compus, cajones, mails o cabezas… y no sé exactamente cómo pero seguimos aquí, escribiendo, publicando, encontrando de alguna manera qué escribir o a quién decirle algo que no dijimos a tiempo.
Hace casi dos meses que comienzo a preguntarme el sentido de las cartas, lo que significa haber abierto este espacio, lo que puede querer decir no haber dicho todo lo que quería en el tiempo y en el momento adecuado.
Para mí las cartas si son expresiones de cosas que debí decir y que no dije cuando tuve la oportunidad, están llenas de dudas, de molestias, de tristezas, de nostalgia por haberme callado cosas bonitas o feas en el momento adecuado.
Desde que conocí a estas mostras y más específicamente desde que comencé a publicar estas cartas en el blog hay varias ideas que me dan vueltas por la cabeza, a veces no se por qué me cuesta tanto reaccionar en el momento en el que alguien me hace daño, o en el que alguien me ofende, las cartas me sirven para poder articular ideas y poder ordenar mi cabeza, es por eso quizá que hace, no sé ya cuánto tiempo, que me siento a escribirlas y las guardo en cajones, cuadernos, archivos o simplemente las redacto mentalmente sin plasmarlas en ningún tipo de papel real ni virtual.
Algo extraño pasó desde que comenzó esto del blog, desde que se hicieron públicas mis molestas, mis intrigas, mis arrebatos, salió un lado mío arrebatado y agresivo que quizás solo mi familia conocía, pero no sólo pasó eso, también pude “conocer” o comunicarme con personas que sin saber si son realmente como se muestran (al igual que no saben si yo soy realmente como me muestro por aquí) me entienden, me escriben y dicen que quieren conocer a esta pequeña, conflictuada y arrebatada mostra.
Casi al final del primer programa de radio nos agregó al messenger un dulce chico, conflictuado, tierno y quizás arrebatado de la misma manera que yo y nos comenzó a hablar… Nos escribiste y no sé cómo pero nos fuimos entendiendo, siempre te dije que yo sentía o siento que eres un pequeño mostro, en este paralelo mundo virtual quizás hemos podido encontrar quien entienda nuestras reacciones, nuestros procesos.
Al conocerte me dí cuenta que no necesariamente esta mal no reaccionar en el momento, que quizás hay gente como tu y yo que nos demoramos un poco más en decir lo que pensamos, que no se… quizás es simplemente que tenemos otras formas de desfogar, pero eso no esta mal…
Nunca te conocí en el mundo de la vida real (así le llaman al mundo en donde la gente se mira a la cara y conversa con palabras que emiten sonido), pero seas real o no, nos conocimos de esta forma irreal, nos has escrito a veces, nos has escrito siempre, a veces poco, a veces mucho, nos has contado tus cosas, has pasado con nosotras momentos graciosos, momentos tristes.
Hace ya casi seis meses que comenzamos a publicar estas cartas que teníamos refundidas en algún lugar de nuestras compus, cajones, mails o cabezas… y no sé exactamente cómo pero seguimos aquí, escribiendo, publicando, encontrando de alguna manera qué escribir o a quién decirle algo que no dijimos a tiempo.
Hace casi dos meses que comienzo a preguntarme el sentido de las cartas, lo que significa haber abierto este espacio, lo que puede querer decir no haber dicho todo lo que quería en el tiempo y en el momento adecuado.
Para mí las cartas si son expresiones de cosas que debí decir y que no dije cuando tuve la oportunidad, están llenas de dudas, de molestias, de tristezas, de nostalgia por haberme callado cosas bonitas o feas en el momento adecuado.
Desde que conocí a estas mostras y más específicamente desde que comencé a publicar estas cartas en el blog hay varias ideas que me dan vueltas por la cabeza, a veces no se por qué me cuesta tanto reaccionar en el momento en el que alguien me hace daño, o en el que alguien me ofende, las cartas me sirven para poder articular ideas y poder ordenar mi cabeza, es por eso quizá que hace, no sé ya cuánto tiempo, que me siento a escribirlas y las guardo en cajones, cuadernos, archivos o simplemente las redacto mentalmente sin plasmarlas en ningún tipo de papel real ni virtual.
Algo extraño pasó desde que comenzó esto del blog, desde que se hicieron públicas mis molestas, mis intrigas, mis arrebatos, salió un lado mío arrebatado y agresivo que quizás solo mi familia conocía, pero no sólo pasó eso, también pude “conocer” o comunicarme con personas que sin saber si son realmente como se muestran (al igual que no saben si yo soy realmente como me muestro por aquí) me entienden, me escriben y dicen que quieren conocer a esta pequeña, conflictuada y arrebatada mostra.
Casi al final del primer programa de radio nos agregó al messenger un dulce chico, conflictuado, tierno y quizás arrebatado de la misma manera que yo y nos comenzó a hablar… Nos escribiste y no sé cómo pero nos fuimos entendiendo, siempre te dije que yo sentía o siento que eres un pequeño mostro, en este paralelo mundo virtual quizás hemos podido encontrar quien entienda nuestras reacciones, nuestros procesos.
Al conocerte me dí cuenta que no necesariamente esta mal no reaccionar en el momento, que quizás hay gente como tu y yo que nos demoramos un poco más en decir lo que pensamos, que no se… quizás es simplemente que tenemos otras formas de desfogar, pero eso no esta mal…
Nunca te conocí en el mundo de la vida real (así le llaman al mundo en donde la gente se mira a la cara y conversa con palabras que emiten sonido), pero seas real o no, nos conocimos de esta forma irreal, nos has escrito a veces, nos has escrito siempre, a veces poco, a veces mucho, nos has contado tus cosas, has pasado con nosotras momentos graciosos, momentos tristes.
No sé cómo el blog ya no sólo es para mí un espacio donde boto todo lo que no pude botar a su tiempo sino un espacio donde encuentro personas que entienden palabra a palabra lo que quiero decir, así como a mí me pasa con los mails que nos escribes.
Te fuiste lejos y no sé si vuelvas, nuestras vidas son muy distintas, tú no sabes si yo soy real o soy sólo un personaje inventado y yo no sé tampoco si tú lo eres o no, pero creo que en este mundo paralelo no importa, te has vuelto un referente para estas mostras, un mostro más, un amigo más.
Gracias pequeño mostro por tu paciencia para escucharnos y por contarnos lo que nos has querido contar, tu vida parece que va por nuevos rumbos espero sigamos en contacto te mando un abrazo muy fuerte y espero, en serio, que esta vez no hayan más tristezas que contar.
Te fuiste lejos y no sé si vuelvas, nuestras vidas son muy distintas, tú no sabes si yo soy real o soy sólo un personaje inventado y yo no sé tampoco si tú lo eres o no, pero creo que en este mundo paralelo no importa, te has vuelto un referente para estas mostras, un mostro más, un amigo más.
Gracias pequeño mostro por tu paciencia para escucharnos y por contarnos lo que nos has querido contar, tu vida parece que va por nuevos rumbos espero sigamos en contacto te mando un abrazo muy fuerte y espero, en serio, que esta vez no hayan más tristezas que contar.
Pequeña Mostra
Sé que es raro que una de las cartas que escriba sea para ustedes, de hecho el objetivo de éstas es poder crear un medio de desfogue en donde podamos expresar aquellas cosas que no podemos decir directamente a nuestros interlocutores y, de hecho les tengo un montón de confianza, para decirles todo lo que quiera. Pero igual me puse a pensar que también quería expresar cosas que, si bien puedo decirlas verbalmente, quiero que queden escritas en algún sitio.
Las conozco hace casi exactamente un año. Siempre he sido de crear lazos muy fuertes en poco tiempo y de querer mucho a mis amigas y, como se habrán dado cuenta, se han convertido en parte de ellas.
Desde el día que las conocí ustedes confiaron ciegamente en mí, pude haber sido un monstruo peludo pero eso no les importó mucho. Si soy yo la que se acerca casi siempre, esta vez fueron ustedes en dos momentos distintos las que se acercaron a mí y me hicieron sentir parte de algo, me contaron sus cosas y aunque metí la pata un par de veces siempre estuvieron dispuestas a escucharme y a de alguna manera defenderme.
Me hicieron sentir parte de ustedes.
No sé como explicarlo pero me siento súper agradecida con ustedes juntas y por separado, he aprendido un montón de ustedes y me han hecho ver las cosas desde muchos ángulos, siento que mi perspectiva sobre las cosas ha crecido un montón y que son ustedes las que me han ayudado o me han acompañado a ver aquellas cosas en las cuales debo hacerme más fuerte, a manejar mis emociones en muchos sentidos.
Me han hecho sentir súper importante, aunque yo no sé realmente por qué. No me acuerdo haber hecho nada especial por ustedes, pero de hecho el año pasado lo veo completamente marcado por cosas que ustedes me dijeron o hicieron por mí.
Las admiro un montón y me encanta haberlas conocido, se han vuelto de alguna manera ejes centrales para mí, personas en las cuales se que puedo confiar pase lo que pase.
Las adoro mostras
Pequeña Mostra
Una canción que me gusta mucho, para ustedes mostras compañeras de ruta
Srta. Gonzáles:
decirte que hace mucho tiempo quiero escribirte, es una mentira. Hace más de cuatro años que te borré de mi mundo; del grupo de personas a las cuales les tengo cariño, del grupo de mis amigas y de cualquier lista de gente a la cual le tenga la más mínima simpatía.
¿Por qué te escribo? No lo sé, en realidad no lo sé... quizás porque tú no sabes que estoy peleada contigo, quizás porque no soporto que cuando nos encontramos, cada mucho tiempo, me abraces y me saludes como si siguiéramos siendo amigas inseparables como antes. Pero no es así. ¿No te has dado cuenta?¿Acaso no te has dado cuenta que ya no te llamo? ¿Que ya no te busco? ¿Que ya no me llamas?¿Que ya no organizo tu cumpleaños? ¿Qué ya ni siquiera me llamas para que lo haga? ¿Que ni siquiera nos llamamos para desearnos un frío y triste feliz cumpleaños? Ya no me llamas cuando tienes problemas o cuando te pasan cosas buenas y yo, por supuesto, tampoco lo hago.
¿Entonces? No entiendo, no entiendo porque el cinismo al verme, yo sé que tampoco te miro con cara de odio, pero sabes y siempre has sabido que no soy así, si me saludan, yo saludo, si me abrazan, no empujo. Pero tampoco finjo emoción al verte. Me remito a saludarte con una sonrisa como se hace con los desconocidos.
¿En verdad no sabes por qué me peleé contigo?, claro porque como tú eres tan buena ¡verdad!, todos te quieren y se ríen contigo de tus chistes, te cuenta sus problemas porque eres buena, noble, pequeña y además te pareces a un ratón… ¿Tú hacerle daño a alguien? No creo ¿no? Además si la mala fui yo, si la que hizo cosas a tus espaldas fui yo, yo tuve algo con el chico que te gustaba, yo no te dije nada, yo lo defendí a él, y tú confiaste en mí, me contaste tus cosas y blablabla.
Pero ¿sabes qué? Ahora que miro todo a lo lejos no creo en nada de lo que me dijiste en ese momento. El hombre en cuestión era mi mejor amigo, yo andaba con él de arriba abajo y quien se metió fuiste tú. Además es imposible que no hayas sabido lo que pasaba, todos lo sabían, pero no saber te convenía más. Yo no te conté nada porque en el momento en que pasaron las cosas tú no tenías nada que ver y en todo caso te pedí perdón, te lo conté todo y rompí todo palito que había que romper con él, por ti.
Pero ¿por qué hice eso? Si como dos años después de todo eso, ¿acaso estuviste conmigo cuando en verdad necesitaba a alguien? ¿acaso apareciste cuando te llamé varias veces a decirte que mi abuela se estaba muriendo? ¿acaso me llamaste cuando se murió?... creo que no ¿no? Te excusaste en que habían pasado tantas cosas entre nosotras y que no sabías cómo reaccionar, le contaste a todos que no sabías cómo relacionarte conmigo después de todo lo que había pasado, ¿dos años después? Claro, porque se muere alguien que yo quiero y tú eres la que no sabes cómo reaccionar, qué coherencia, cuánta bondad. Hace más de 4 años que estoy esperando que me digas algo.
No niego que seas un dulce, que el mundo quiera comerte a pedacitos y ser tan bueno como tú. Pero conmigo no lo fuiste y quizás pude haber aceptado muchas cosas… no sé, yo estuve cerca cuando tú lo necesitaste… y, finalmente, eso no importa porque yo no lo hice para que me lo devuelvas. Sólo una cosa, no inventes una amistad donde no la hay ¿ya? No te llames mi amiga si no puedes ni decir que sientes mucho que una “amiga” tuya esté sufriendo.
¿Sabes? cuando te veo a mí también me da nostalgia porque no soy de palo, pero ya no somos amigas y tampoco creo que lo seamos… y sí, me da pena, pero…
Cuídate, no te deseo ningún mal, en verdad espero que estés bien. Pero así de lejos estamos mejor.
decirte que hace mucho tiempo quiero escribirte, es una mentira. Hace más de cuatro años que te borré de mi mundo; del grupo de personas a las cuales les tengo cariño, del grupo de mis amigas y de cualquier lista de gente a la cual le tenga la más mínima simpatía.
¿Por qué te escribo? No lo sé, en realidad no lo sé... quizás porque tú no sabes que estoy peleada contigo, quizás porque no soporto que cuando nos encontramos, cada mucho tiempo, me abraces y me saludes como si siguiéramos siendo amigas inseparables como antes. Pero no es así. ¿No te has dado cuenta?¿Acaso no te has dado cuenta que ya no te llamo? ¿Que ya no te busco? ¿Que ya no me llamas?¿Que ya no organizo tu cumpleaños? ¿Qué ya ni siquiera me llamas para que lo haga? ¿Que ni siquiera nos llamamos para desearnos un frío y triste feliz cumpleaños? Ya no me llamas cuando tienes problemas o cuando te pasan cosas buenas y yo, por supuesto, tampoco lo hago.
¿Entonces? No entiendo, no entiendo porque el cinismo al verme, yo sé que tampoco te miro con cara de odio, pero sabes y siempre has sabido que no soy así, si me saludan, yo saludo, si me abrazan, no empujo. Pero tampoco finjo emoción al verte. Me remito a saludarte con una sonrisa como se hace con los desconocidos.
¿En verdad no sabes por qué me peleé contigo?, claro porque como tú eres tan buena ¡verdad!, todos te quieren y se ríen contigo de tus chistes, te cuenta sus problemas porque eres buena, noble, pequeña y además te pareces a un ratón… ¿Tú hacerle daño a alguien? No creo ¿no? Además si la mala fui yo, si la que hizo cosas a tus espaldas fui yo, yo tuve algo con el chico que te gustaba, yo no te dije nada, yo lo defendí a él, y tú confiaste en mí, me contaste tus cosas y blablabla.
Pero ¿sabes qué? Ahora que miro todo a lo lejos no creo en nada de lo que me dijiste en ese momento. El hombre en cuestión era mi mejor amigo, yo andaba con él de arriba abajo y quien se metió fuiste tú. Además es imposible que no hayas sabido lo que pasaba, todos lo sabían, pero no saber te convenía más. Yo no te conté nada porque en el momento en que pasaron las cosas tú no tenías nada que ver y en todo caso te pedí perdón, te lo conté todo y rompí todo palito que había que romper con él, por ti.
Pero ¿por qué hice eso? Si como dos años después de todo eso, ¿acaso estuviste conmigo cuando en verdad necesitaba a alguien? ¿acaso apareciste cuando te llamé varias veces a decirte que mi abuela se estaba muriendo? ¿acaso me llamaste cuando se murió?... creo que no ¿no? Te excusaste en que habían pasado tantas cosas entre nosotras y que no sabías cómo reaccionar, le contaste a todos que no sabías cómo relacionarte conmigo después de todo lo que había pasado, ¿dos años después? Claro, porque se muere alguien que yo quiero y tú eres la que no sabes cómo reaccionar, qué coherencia, cuánta bondad. Hace más de 4 años que estoy esperando que me digas algo.
No niego que seas un dulce, que el mundo quiera comerte a pedacitos y ser tan bueno como tú. Pero conmigo no lo fuiste y quizás pude haber aceptado muchas cosas… no sé, yo estuve cerca cuando tú lo necesitaste… y, finalmente, eso no importa porque yo no lo hice para que me lo devuelvas. Sólo una cosa, no inventes una amistad donde no la hay ¿ya? No te llames mi amiga si no puedes ni decir que sientes mucho que una “amiga” tuya esté sufriendo.
¿Sabes? cuando te veo a mí también me da nostalgia porque no soy de palo, pero ya no somos amigas y tampoco creo que lo seamos… y sí, me da pena, pero…
Cuídate, no te deseo ningún mal, en verdad espero que estés bien. Pero así de lejos estamos mejor.
Pequeña Mostra
Les dejo una canción que me hace acordar a la señorita Gonzáles.
Estimada Malvina,
Espero que estés bien en compañía de tu querido esposo, Caregato, hoy he querido escribirte para que aclares tu atormentada cabecita de mosca y te enteres de la historia real entre tu marido y yo.
Caregato apareció cuando el novio de mi vida se había ido. Él no era guapo, tiene la cabeza muy grande, el pelo muy seco y no le entiendo nada cuando habla; pero no importaba, yo sólo quería aliviar mi pena. Entonces, comenzamos a salir, a caminar de la mano, a viajar, a besarnos, en los rincones, en las escaleras, en los parques, en los micros, en las playas, con zapatos, sin zapatos. En fin, todo eso en un lapso de tres semanas, a la que luego se le añadió una más cuando volvió a visitarme. Así de práctico y así de sencillo.
Con los años, tu marido y yo nos hicimos muy amigos, ya no nos besábamos, ya no nos agarrábamos de la mano, ahora sólo me llevaba a algunas fiestas, porque era la única desempleada que lo podía acompañar; luego, me presentó al siguiente novio de mi vida y él te conoció. A mi me dio mucha curiosidad conocerte, él decía que tú y yo nos parecíamos mucho y creo que por eso, luego de confesarme que estaba perdidamente enamorado de ti, trató de besarme.
Sólo vi tu cara cuando Caregato me mandó la invitación de matrimonio que llegó con una foto de ustedes. Lo más sorprendente fue que tú y yo no nos parecíamos en nada, todo había sido una trampa de Caregato para justificar su intento besístico. Luego, los amigos que ven las fotos en las que aparezco contigo dicen que Caregato está loco, ciego o es un cojudo, yo sólo pienso que se hizo el sueco.
Cuando fui a visitarlos, me acogieron en su linda casa; todo fue dulzura de tu parte, regalitos, comida, cocacola, me prestaste tu lap top, te conté de mis planes, de la época de Caregato en Lima. Mientras conversábamos todo eso yo continuaba buscando en qué carajo nos parecíamos. Infelizmente, a Caregato lo vi unas cuatro horas de la semana que pasé contigo, el pobre trabaja día y noche para mantener la linda casita que en la que las camas no son tendidas, los platos no son lavados; por lo tanto, todo apesta a salmón, el plato favorito de tu maridin; porque tú siempre estás cansada de hacer nada y de extrañar el alfajor y el churrasco argentino.
Ayer hablé con Caregato luego de cuatro meses, sólo para saludarlo por su cumpleaños. Me pidió disculpas por su alejamiento, el cual yo no había notado, me dijo que le habías prohibido hablar conmigo; ay, Caregato es muy indiscreto. Yo no sabía que él te había contado nuestra historia. Le dije que esas cosas no se cuentan, menos a la esposa. Me contó que dijiste que yo le coqueteé todo el tiempo que estuve allá. Yo, la que piensa que tu marido tiene la cabeza demasiado grande; yo, que pienso que es el más feo y el más tonto de su manchita. Yo, que ni siquiera recuerdo haber hablado mucho con Caregato y sí con su amigo, el guapo que me presentó. Yo, jamás coquetearía con tu marido.
Dijiste muchas cosas feas de mí, Malvina, tú que ni siquiera me conoces bien. No sé si Caregato te dio mi encargo pero, si no, te lo doy ahora: Estás loca y completamente fuera de la realidad, porque tu marido no me parece nada atractivo, no me interesa para nada, tiene la cabeza muy grande.
De todas maneras, gracias por simular cariño hacia mí y alojarme en tu casa, toda dulzura, eres buena actriz.
Saludos a Caregato.
Súper Mostra
Hola disque mejor amigo,
te escribo porque he estado pensado sobre lo que hablamos y me he dado cuenta que debo tomar algunas decisiones sobre nuestra relación de “mejores amigos.”
Sé que tienes bastante claro lo que pasó y lo que sientes o no por mí. Aunque debo decirte que por las cosas que pasaron antes y después de la noche de año nuevo, no sé por qué tus acciones no me lo demostraron, es más me hicieron pensar que podía pasar algo, de repente soy yo la loca o la que me ilusioné por las puras, pero así lo pensé.
Es cierto que no tengo nada que reprocharte por lo que pasó ya que fuimos los dos los que accedimos a que pasara lo que pasó y no tenemos 13 años como para arrepentirnos. Lo que es cierto es que siendo tan amigos, desde hace tanto tiempo, no me pareció que se debió llegar a ese punto ya que nos podíamos hacer daño. Si yo tomé la decisión de hacerlo era porque tenía claro de alguna forma lo que siento por ti osea que te quiero mucho mucho... y por eso lo hice.
Yo sé que sabes como soy: bastante predecible y de hacerme bolas por las cosas, entonces no entiendo cómo no pensaste un poco más en lo que sentía. (Me conoces lo suficiente como para saber que era lo que iba a sentir después de esto, no soy una desconocida para ti).
Si bien es extraño para mí decirte estas cosas, me pareció que tu actitud fue bastante egoísta cosa que no es nueva para ti, ya que fue algo que me afirmaste ayer. No sé, se me hace complicado creer que fui una más de tu lista aunque suene feazo, en verdad, ¡eso fui! Si bien es importante pensar a veces primero en uno, estamos hablando de nosotros, ¿no? ¡Tu mejor amiga de toda la vida!!
Es por todas estas cosas que me están dando vueltas en la cabeza, necesito un tiempo, no sé exactamente para qué. Pero se me hace difícil pensar en ti como en “un hombre malo”, ya que como sabes siempre te excluía del club de los hombres basura. Creo que necesito que dejemos de hablar, al menos por un tiempo, para poder entender que es lo que pasó, o que es lo que te llevo a no pensar en lo que podía sentir yo.
Creo que en esta carta te quise decir todo lo que pasa por mi cabeza, como siempre lo hago, sé que, tal vez, te aburrirá pero sólo necesitaba que sepas todo esto.
Ya me despido
Cuídate
Chau
Pd: ahora eres todo un hombrecito malo, como no me lo podía imaginar ni en mis peores pesadillas.
te escribo porque he estado pensado sobre lo que hablamos y me he dado cuenta que debo tomar algunas decisiones sobre nuestra relación de “mejores amigos.”
Sé que tienes bastante claro lo que pasó y lo que sientes o no por mí. Aunque debo decirte que por las cosas que pasaron antes y después de la noche de año nuevo, no sé por qué tus acciones no me lo demostraron, es más me hicieron pensar que podía pasar algo, de repente soy yo la loca o la que me ilusioné por las puras, pero así lo pensé.
Es cierto que no tengo nada que reprocharte por lo que pasó ya que fuimos los dos los que accedimos a que pasara lo que pasó y no tenemos 13 años como para arrepentirnos. Lo que es cierto es que siendo tan amigos, desde hace tanto tiempo, no me pareció que se debió llegar a ese punto ya que nos podíamos hacer daño. Si yo tomé la decisión de hacerlo era porque tenía claro de alguna forma lo que siento por ti osea que te quiero mucho mucho... y por eso lo hice.
Yo sé que sabes como soy: bastante predecible y de hacerme bolas por las cosas, entonces no entiendo cómo no pensaste un poco más en lo que sentía. (Me conoces lo suficiente como para saber que era lo que iba a sentir después de esto, no soy una desconocida para ti).
Si bien es extraño para mí decirte estas cosas, me pareció que tu actitud fue bastante egoísta cosa que no es nueva para ti, ya que fue algo que me afirmaste ayer. No sé, se me hace complicado creer que fui una más de tu lista aunque suene feazo, en verdad, ¡eso fui! Si bien es importante pensar a veces primero en uno, estamos hablando de nosotros, ¿no? ¡Tu mejor amiga de toda la vida!!
Es por todas estas cosas que me están dando vueltas en la cabeza, necesito un tiempo, no sé exactamente para qué. Pero se me hace difícil pensar en ti como en “un hombre malo”, ya que como sabes siempre te excluía del club de los hombres basura. Creo que necesito que dejemos de hablar, al menos por un tiempo, para poder entender que es lo que pasó, o que es lo que te llevo a no pensar en lo que podía sentir yo.
Creo que en esta carta te quise decir todo lo que pasa por mi cabeza, como siempre lo hago, sé que, tal vez, te aburrirá pero sólo necesitaba que sepas todo esto.
Ya me despido
Cuídate
Chau
La mostra loca
Pd: ahora eres todo un hombrecito malo, como no me lo podía imaginar ni en mis peores pesadillas.
No sé si algún día Pedro llegue a leer esta carta, demás esta decir que nunca la mandé. Hace mucho que no le hablo... si algún día la lees espero que entiendas a lo que voy.
Pedro:
¿Sabes? No sé como comenzar a escribir esto, sé que suena completamente cliché decir eso ya que si no supiera cómo, no te escribiría nada. Y quizás cuando uno dice esas cosas es porque no sabe cómo ordenar las palabras de tal manera que cobren el sentido que uno quiere darle.
Y bueno, es difícil o quizás me da vergüenza escribirte esto, pero debo hacerlo, hay una necesidad personal que me obliga a botar todo lo que estoy sintiendo sin poderte decir nada. Hace mucho que no hablamos, hace mucho que no te digo nada, te miro y me corro, a veces cuando estoy de humor te hago adiós con la mano o en otros momentos cuando me da valor te saludo con un beso, pero los dos sabemos que ya no hablamos.
Solíamos hablar tanto ¿te acuerdas?, nos veíamos todos los días desde la mañana hasta la noche, hablábamos de todo lo que se puede hablar, lo más gracioso es que después de estar todo el día juntos hablábamos apenas llegaba a mi casa por teléfono, en tu casa y en la mía querían matarnos por las súper cuentas que hacíamos que lleguen... Esa creo que fue la época más paja ¿no?... éramos tan patas. Pero que te cuento si aunque lo niegues tú te acuerdas de todo y quizás también me extrañas.
Lo sé porque las pocas veces que nos hemos vuelto a ver, cada vez que comento algo que me pasa, aunque no te lo cuente a ti, te veo riendo a lo lejos y sé que nos caemos bien, sé que aunque te molesten mis locuras al mismo tiempo te dan risa mis ocurrencias, así como aunque me molestan tus silencios y tus frases con poco tino hay algo de tu apatía que me encanta. (Qué vergüenza me da admitir esto)
Ya te estarás hartando de mi carta me imagino, no debes entender a qué voy ni que miércoles intento con este mail y con lo “paciente” que eres debes querer matarme.
Creo que te escribía para decirte que extraño, eso lo sabes, todo lo que pasó y confundió lo que sentíamos si bien no es para arrepentirse porque también fue paja creo que no debió hacer que ya no nos llevemos bien.
Quería pues decirte que te extraño, que me gustaría saber en quá andas, extraño que me ayudes cuando me vuelvo loca y sufro por las puras, como siempre lo hacías. Extraño tu dureza y casi torpe forma de mostrarme tu cariño.
Pequeña mostra
¿Sabes? No sé como comenzar a escribir esto, sé que suena completamente cliché decir eso ya que si no supiera cómo, no te escribiría nada. Y quizás cuando uno dice esas cosas es porque no sabe cómo ordenar las palabras de tal manera que cobren el sentido que uno quiere darle.
Y bueno, es difícil o quizás me da vergüenza escribirte esto, pero debo hacerlo, hay una necesidad personal que me obliga a botar todo lo que estoy sintiendo sin poderte decir nada. Hace mucho que no hablamos, hace mucho que no te digo nada, te miro y me corro, a veces cuando estoy de humor te hago adiós con la mano o en otros momentos cuando me da valor te saludo con un beso, pero los dos sabemos que ya no hablamos.
Solíamos hablar tanto ¿te acuerdas?, nos veíamos todos los días desde la mañana hasta la noche, hablábamos de todo lo que se puede hablar, lo más gracioso es que después de estar todo el día juntos hablábamos apenas llegaba a mi casa por teléfono, en tu casa y en la mía querían matarnos por las súper cuentas que hacíamos que lleguen... Esa creo que fue la época más paja ¿no?... éramos tan patas. Pero que te cuento si aunque lo niegues tú te acuerdas de todo y quizás también me extrañas.
Lo sé porque las pocas veces que nos hemos vuelto a ver, cada vez que comento algo que me pasa, aunque no te lo cuente a ti, te veo riendo a lo lejos y sé que nos caemos bien, sé que aunque te molesten mis locuras al mismo tiempo te dan risa mis ocurrencias, así como aunque me molestan tus silencios y tus frases con poco tino hay algo de tu apatía que me encanta. (Qué vergüenza me da admitir esto)
Ya te estarás hartando de mi carta me imagino, no debes entender a qué voy ni que miércoles intento con este mail y con lo “paciente” que eres debes querer matarme.
Creo que te escribía para decirte que extraño, eso lo sabes, todo lo que pasó y confundió lo que sentíamos si bien no es para arrepentirse porque también fue paja creo que no debió hacer que ya no nos llevemos bien.
Quería pues decirte que te extraño, que me gustaría saber en quá andas, extraño que me ayudes cuando me vuelvo loca y sufro por las puras, como siempre lo hacías. Extraño tu dureza y casi torpe forma de mostrarme tu cariño.
Pequeña mostra
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