Una declaración de dependencia

Hace dos semanas me mudé al cielo. En serio. No llevé maletas y, bueno, no digamos que huele siempre a rosas, pero nunca las sopas ramen me parecieron tan sabrosas. En ese cielo las horas parecen minutos y los largos silencios apenas pestañeos. Todo es confortable y amable como un largo abrazo repleto de suspiros. Y desde que estoy ahí, no importa lo que diga o deje de decir, nunca he sido más feliz. Porque desde ese día me pasa algo extraño. He buscado en mi sopena ilustrado y no he encontrado la palabra exacta. Es una expresión nueva. Algo paja, como los primero segundos de un chicle. Como el ensordecedor comienzo de un concierto. Parecido al inicio de las vacaciones o al sonido que hacen las primeras horas de la mañana. A esa nueva expresión, le he encontrado un nombre. Un nombre corto, que no dejo de repetirme esperando a que se vuelva certeza. Un mantra ensordecedor similar al final de esa canción de los beatles y que algunas películas utilizan para adornar las escenas más felices del protagonista. Somethin' in the way she wooes me. Ese nombre eres tú, Diana. Y aunque pasen muchos meses, siempre guardaré tu nombre junto a adjetivos como: dulce como la chica de rbd, buenura, riquichula. Qué Diana es todo esto.

Te cuento que durante mucho tiempo he llenado mi computadora de palabritas de esas tiernas con la intención de que nadie las leyera. Eran mis palabritas con las que pasaba mis largas noches (aunque nunca tan largas como nuestras noches). Me pasaba horas leyéndolas, leyéndomelas, escuchándolas en mi cabeza mientras transcurría las frases y los versos que apuntaba de la misma forma en que aprendí a escribirlas. Sólo un baboso quiere convertirse en poeta, después de haber leído un solo poema. Sólo un baboso que buscaba llenar sus noches de una cosa más barata que interminables juergas, menos exigente que una relación que no sabía cómo conseguir, alguien que quería ser otra persona. Desesperadamente.

Y hoy vuelvo a esas palabritas. Vuelvo a escribirlas y a escuchar el ligero sonido de las teclas, que a veces son mejores que el mismo silencio y pienso y sonrío que siempre uno es otra persona cuando escribe. Quiero decirte, que esta persona es diferente a la que anoche ha depositado sus labios en tus labios. No es que tenga una doble o triple personalidad. La verdad es que hay cosas de este mail, que podría susurrártelo al oído, pero que prefiero no hacerlo. Cuando escribo intento organizarme mejor. Colocar punto y coma a todas las cosas que quiero contarte. Alucinarme el batman de las letras tercer mundistas. (Que éste sea uno de nuestros más oscuros secretos, por favor). Es algo así como cuando dicen esto sólo pasa en las películas: cuando escribo me gusta que todo parezca imposible pero no irreal. Escribo desde la esperanza de que algún día sea capaz de hacerte sonreír con un solo y largo y tierno monólogo en donde describa parte del universo y pueda compararlo con la magnitud de tu piel sobre mi piel. Si te lo dijera de frente no sería lo mismo que escrito, pero eso no quiere decir que escribiéndolo sea no lo sienta menos real.

¿Has leído Mafalda? ¿Recuerdas esa tira en dónde Felipe y Mafalda están en su living discutiendo sobre, me parece, el paso del tiempo y ella dice algo así como: "ayer era más joven"? Pues yo me siento así. Parece confuso, pero aguarda, tengo algo que decir. Lo que pasa es que me están pasando cosas. Cosas lindas, que toman yogurt como si nadie más haya tomado yogurt en su vida, y siento que sólo esos minutos equivalen a todas esas noches en que me pasé escribiendo palabritas. Para Mafalda cada día parecía diferente, no la continuación de una rutina. Por eso cada día le parece distinto. La suerte de los personajes ficticios es que todo el tiempo le pasan cosas ¿Me entiendes,ahora? ¿No,verdad? Me explico: mientras los meses pasaban yo no sentía que fueran diferentes. Es decir mi vida estuvo en hold, en una pausa indefinida donde todos los días se parecían el anterior y no importara a quién conociera, nadie era lo suficientemente importante para alejarme de mis palabritas. Mis palabritas monses me permitieron estar alegre sin ninguna razón para estarlo.

Ahora tu eres mi palabrita favorita, Diana.

Y yo a mis palabritas las quiero un montón y siempre quiero que estén por ahí pasándola de la puta madre. Pero ya sufi, estudia, chanca como la nerd que sé que eres. Estás en finales,pero pero te advierto, esta es una declaración de dependencia. Este estado soberano a perdido su independencia ante la imponente dictadura de tus besos.

Chau. XOXO Gossip girl.

ella dijo: ya, estamos


Mostrosaurio


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2 comentarios:

Las mostras

es demasiado esta carta...
Pequeña Mostra

Artemisia

waoo,, sweet, sweet , sweet.. no es lindo el amor????? ahhh... y que eso ah ?

 
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