La mostrita viajera en Chan Chan

04 julio 2009 |

En esta ocasión la mostrita viajera en una de sus vacaciones decidió ir en busca de un clima cálido, es así que el norte era su destino, pero tuvo una desilusión, pues al llegar a Trujillo se dio cuenta que el sol tampoco brillaba por esos lares. Decidió turismo por esa ciudad, es así que fue a conocer la ciudad hecha de barro, Chan Chan.



Para llegar a Chan Chan, puedes tomar un tour o un taxi, el cual se demorara una hora en llegar, el camino es bastante bueno aún que hay una pequeña parte de trocha. Al llegar debes pagar la entrada la cual no es muy cara, pero vale la pena. La visita dura una hora aproximadamente si lo haces con paciencia y sobre todo si tienes una guía como la que tuvo la mostrita viajera, la cual explicaba detalle tras detalle.


Es así que la mostra decidió investigar por su cuenta el lugar, y se perdió entre tantos caminitos, pero eso también la ayudó a conocer todo el lugar, encontró una linda y pequeña lagunita que se encuentra en medio de toda la construcción, pero lo que le pareció más lindo, fueron aquellos diseños de animalitos marinos que tienen las paredes, también la mostrita viajera se encontró con un mostrito el cual posó para la foto. No se lo deben perder, es un lindo destino que no esta tan lejos y vale la pena ir.


Y sucedió

01 julio 2009 |

Hoy después de mucho tiempo, volví a mirarte a los ojos.

Sentado en la mesa frente a mí pude sentir que aún me afectas, muy a pesar de todo, y en este momento que estoy escribiendo para tratar de desahogar este sentimiento que llevo por dentro, me siento tan blues, tan triste…añorando tu compañía y tus travesuras, en momentos como este en que me haces falta y te extraño. Todo comenzó cuando me presenté en la oficina, cuando recién empezábamos a tratarnos, al empezar este trabajo y me atrajo tu esencia, pude percibir que eras diferente a todos los chicos que había conocido hasta aquel día…

Luego, empecé a avanzar en mi estrategia: fuimos al cine y chateábamos por horas, sentí que tu atención hacia mí era indivisa y que el interés era recíproco, tal vez estaba equivocada, pero de lo que sí estaba cien por ciento segura era de que conocías de mi afecto hacia ti – y como yo sabía que tenías el corazón ocupado por un mal amor, de esos que sólo hacen sufrir – hice un pacto contigo para ser sólo amigos, y todo iba bien, hasta que decidiste – al regresar con la niña de tus desvelos – que no necesitabas más mi amistad, ni mis palabras, me entristecí mucho pero si esa era tu decisión yo no podía hacer más que apoyarte…aunque aquella vez mientras nos remojábamos la garganta después de la película, las Cuzqueñas sentenciaron: “ya te la hizo una vez, y no dudará en volver a engañarte”

Y sucedió.

Y aunque intenté sentirme feliz por tu desgracia no pude. Me quebró el alma verte tan triste y desorientado. Ahora vas a pasar las vacaciones de este semestre en ese estado de incertidumbre miserable que tanto te jode…ésa fue tu decisión. Aunque lo que más me hizo sufrir fue la ligera sospecha de que sólo quisiste conversar conmigo buscando sexo reconfortante. Esa etapa “autodestructiva” por la que dices que atraviesas para “distraerte” me saca de perspectiva. Es que no hay forma de que después de haberte tenido tanto cariño, tanto afecto (que todavía siento) pueda verte como un revolcón de fin de semana. Contigo lo de puta no me sale, no me aflora…yo quiero todo contigo: el amor, el cariño, las peleas, los celos, los abrazos…todo! ¿Me entiendes? Parece que no, y yo no tengo la suficiente desvergüenza como para pararme frente a ti y hablarte de estas cosas con desparpajo y franqueza, a pesar de que siempre hemos podido conversar de todo, sin sonrojarnos…¡Te extraño, carajo! Quiero verte, hablarte, sonreírte, abrazarte…pero no puedo. Esta vez tienes que ser tú quien dé el siguiente paso.

Mostra Charcoal



Y lo llaman madurar

28 junio 2009 |

28 de junio de 2009

Hola.-

Me tocó “postear” la semana pasada y no lo hice, pero tengo mis razones que así no más no las demuestro y me propongo explicarlas acá. Si siguen mi recorrido de escritora como mostra creo que podrían entenderme mejor. En alguna oportunidad yo dije que escribía porque me sentía feliz, porque sentía que todo estaba yendo muy bien en mi vida y que después de mucho tiempo no había vuelto a escribir, eso habrá sido hace como un año casi. Ahora puedo decir que de nuevo tengo miedo de este espacio. Considero que escribir es pensar en voz baja y eso en estos momentos es lo que más me aterra porque ya me cansé de pensar tanto las cosas y entender en ellas cierta lógica que ahora ya no entiendo.

Comencé a ser “Mostra Confundida” cuando creí haber encontrado algo diferente en mi vida, algo que la renovaba y de hecho cambié en muchos aspectos: físico y emocional. El cambio físico me agrada pero la parte emocional se ha vuelto un caos. Ni qué hablar del amor porque este ya no tiene sentido; ya que, lo que creí fue amor ahora es algo indescifrable. Sigo pensando mucho al respecto, sigo viéndolo mucho pero ya dejé de creerle y decidí dar la vuelta a la página, aunque siga ahí y ahí tal vez estará siempre, pero yo evito hasta mirarlo.

Lo que sí me preocupa es la amistad. Soy alguien a quien le gustan los amigos, de hecho me encantan y creo que soy de esas que dirían que son capaces de todo por una amistad. El asunto es cuando la amistad te falla.

Tengo dos amigas a quienes quiero mucho y lo digo en presente porque sí las quiero pero me han hecho mucho daño y cuando digo mucho es porque todavía cada vez que pienso en ellas se me llenan los ojos de lágrimas.

Yo sé que madurar es conocer a las personas y encontrar diferencias en ellas y respetarlas; sin embargo, retomando lo dicho antes, si me gustan las amistades es porque me gusta tener ese espacio en el que uno puede ser uno mismo sin sentirse juzgado ni nada. Ahora me pregunto si ese espacio verdaderamente existe. Ahora las cosas que han sucedido en mi vida me hacen ver que no puedo ser yo misma con las personas que creía eran amigas, pues mis impulsos, enojos, miradas; son juzgadas como si no me conocieran. Otros me dice que eso es madurar, que uno cuando crece no puede tener impulsos, no puede dejarse llevar por lo que siente, no puede, no puede, no debe… Yo me pregunto que por qué si eso me hace sentir muy cómoda, si ser yo misma me encantaba: impulsiva, acalorada, enojosa, alegre…

“Es que tú me miras feo”. “Es que solo sabes juzgar y pareciera que nada hiciera yo bien”. Me repetía reiteradamente Mostra Víctima. “Ella está desesperada por volver a estar con nosotras”. “Le da pena vernos unidas y felices” – dijo a sus amigas Mostra Examiga.

Y, ¿acaso alguien se imagina como terminé yo después de toda esta mierda? No pues, lo que pasa es que es mi culpa por ser tan niña, “niña grande” me dijo una vez el otro. La verdad es que ya no entiendo nada. No puedo mirar feo, no puedo molestarme, no puedo seguir contigo.

¡Es triste sabes! A toda esta gente la veo todos los días y todos los días me repiten lo mismo. Parece una tortura china (¿por qué le dicen tortura china?).

En fin, siempre me ha gustado ver a las personas a los ojos y encontrar que todavía estos brillan y algunas veces me he encontrado con personas a las que no les brillaban los ojos y me daba mucha pena porque esto lo asociaba con su tristeza. Ahora yo creo que esa tristeza sería madurar, madurar así como me dicen estas personas que se tiene que hacer. Madurar dejando de lado todas tus emociones. Todavía mis ojos brillan, todavía mis ojos lloran, todavía mis ojos ríen; pero no sé hasta cuándo porque cada vez que me cruzo con todas estas personas que te he contado, mi mirada se pierde en el horizonte y no miro a nadie, no miro nada y sé que mi rostro se endurece y aunque todos los demás piensen que estoy manejando bien las cosas, la verdad es que estoy sufriendo mucho, porque madurar así, despojando mi piel para ponerme otra que sea más adecuada a estas situaciones no me gusta. Madurar así me parece una mierda, pero tengo que hacerlo de igual forma para seguir avanzando, para seguir sobreviviendo.

En fin, sé que todo esto salió muy enredado pero te digo que es como lo tengo aquí adentro y no me sale de otra forma porque nada claro está.

Chau Mostras!

Mostra Confundida


Carta en la mudanza

24 junio 2009 |

F:

Puedes quedarte con los libros de Pizarnick, quizás los vendas a buen precio y comprar los aretes que querías. Los de Luchito y Adán son míos, al igual que los discos de Silvio, el resto es para ti: el recuerdo de haber sido tu amor, la sombra de un antiguo beso, aquello de tener hijos, la mentira de llegar a morir en la misma cama…


La escultura que compramos juntos, tal vez algún taller la necesite, al igual que esa copia de Klimt, ya me aburrí de verla. Aquel deseo de ser los dos uno solo, también puedes borrarlo. Pues jamás te enterarás, ni tendrás idea, que miraré tu fotografía con tristeza y que buscaré tu olor a través de las sábanas, no tendrás el regocijo de verme sufrir como un niño solo en la oscuridad.


Saca lo que quieras del refrigerador te servirá por unos días. El saquito morado por favor no lo regales, te queda bien, demoré mucho en escogerlo. Me quedo con los recuerdos, los versos que te escribí, algunas fotografías y la extraña sospecha de que olvidas algo.


Mostro Horrísono.


Sigo siendo tu amigo

17 junio 2009 |

Amada amiga:


Así como lo lees, amada amiga, porque lamentablemente eres mi mejor amiga. Y cargar con la culpa de ser tu mejor amigo y a la vez ser la persona que más te ama en este planeta duele, y duele cada minuto de los días. Hace años te conocí, cuando tenías novio, me enamoré en milésimas de segundo, los dos se hicieron mis amigos mientras silenciosamente te admiraba, hasta cuando prendías un cigarrillo, cuando reías, cuando bostezabas, mientras te quedabas dormida. Fue todo un año en el que secretamente me alegraba cuando tu novio cometía un tropiezo, cuando te trataba mal, talvez con la esperanza de que como en una película y mientras tomabas un café, reflexionaras sobre la diferencia de lo bien te yo te trataba y la indiferencia que sufrías de tu enamorado. ¿Recuerdas aquella vez en que algunos chicos te faltaron el respeto por la calle? ¿Recuerdas que mientras tu enamorado se quedaba callado yo les dije que no te faltaran el respeto? Los odié, y te odié a ti porque nunca dijiste gracias, y seguías tanto o más enamorada de ese chico, un chico que no sabía eres la persona más maravillosa que existe en el universo.


Estoy atento hasta cuando prendes

el último cigarrillo

en la última noche.


El tiempo pasó, tuve que viajar por un tiempo y mientras me encontraba lejos me enteré por ti que por fin querías dejar a ese chico, que habías descubierto que él que no era para ti, que él no se daba cuenta de lo importante que eres. Fui la primera persona a la que se lo contaste. “Te espero en el aeropuerto, te he extrañado cojudo”. Fueron las más hermosas palabras que escuché en meses. Mi semblante cambió, y que decir de mi estado de ánimo. Esto era una señal, talvez por fin te diste cuenta que yo podría ser más que un amigo, que sentías la seguridad de que conmigo nada malo te iría a pasar, que lo único que esperabas era ir al Jorge Chávez para verme, para darme un abrazo y decirme lo mucho que me extrañaste, que tontamente no sabias que estabas enamorada de mi y lo demostrarías esperándome del largo viaje, en la puerta del aeropuerto, tan solo para darme un beso, entre lágrimas surcando tu mejilla…


Pero eso no sucedió. Salí de aduanas y lo primero que hice fue buscarte con la mirada. “Seguro sale de entre la multitud para gritarme: ¡sorpresa! pensaste que no iba venir? Nada. La gente poco a poco se fue yendo. Esperé una hora y media, bajo el frío invierno limeño y el griterío de los taxistas que peleaban por llevarse mi maleta. Llamé a tu celular, mientras marcaba el número pensé que talvez pasaba algo malo, mucho tráfico, de repente te fuiste a las llegadas nacionales, es que eres muy distraída, ja … pero no, estabas feliz en una fiesta. “Pensaba ir pero se me pasó la hora, sorry por no avisarte”, que al día siguiente me irías a visitar , que no me preocupe.


El regalito que tenía para ti lo tuve que guardar de nuevo en mi maleta. Me extrañaste sí, pero a tu manera. Fue el momento en que lo supe. No fue necesario que me dijeras que me amas de la misma forma que alguien ama a su hermano, que dijeras que me verás muchos años más, talvez con otros novios, que continuarás yendo a mi casa, a fumar un wiro, a cagarte de la risa conmigo… a dejarte seguir amando silenciosamente por mi. No fue necesario que fueras a buscarme al aeropuerto; tampoco eran necesarias las lágrimas, porque a fin de cuentas, y lo sé más que nadie, sigo siendo tu amigo.



Mostro Horrísono